Las cien doncellas, el pacto del chocolate, la fuente de la mora o las naranjas del Cid… Las calles, edificios y rincones de Carrión de los Condes custodian numerosas leyendas. Y es que esta localidad palentina fue durante buena parte de la Edad Media un punto de encuentro de caballeros, nobles y poetas además de los peregrinos que pasaban por aquí de camino a Santiago. Nosotros también peregrinamos a la provincia de Palencia, para descubrir Carrión de los Condes, un pueblo noble, un pueblo de leyenda. 

Historia y leyenda en Carrión de los Condes 

Carrión de los Condes
Claustro del monasterio de San Zoilo en Carrión de los Condes. Fuente: Wikipedia

Carrión de los Condes pudo ser en origen Lacóbriga, un asentamiento vacceo posteriormente romanizado pasando a ocupar un importante lugar dentro de las comunicaciones del imperio en la península ibérica: por esta localidad cruzaría la calzada romana que conectaba Astorga con Burdeos, también llamada vía Aquitania, origen del Camino Francés rumbo a Santiago. 

Pero la verdadera época de esplendor de Carrión de los Condes llega con la repoblación cristiana del siglo X formando parte del primitivo Reino de León. Pese a que el primer documento en el que aparece el nombre completo de la localidad no llega hasta el siglo XVI, es de suponer que esta denominación se debe a los nobles que dominaron la cuenca del río Carrión en la Alta Edad Media.  


En el propio Codex Calixtinus se hace referencia a Carrión como un ‘lugar rico en pan y vino’, no solo por la presencia de nobles y caballeros, sino también de peregrinos. La tradición dice que el apellido ‘condes’ proviene de los Gómez Díaz del linaje de los Banu Gómez que se enfrentó al propio Almanzor y que, junto a su mujer Teresa Peláez, refundó el convento de San Zoilo.  

Carrión de los Condes
Iglesia de Santa María del Camino con su bello pórtico. Fuente: Wikipedia

¿Y los condes de Carrión del Cantar de mio Cid? En la localidad palentina nadie está muy interesado en vincular la localidad con la leyenda cidiana, por dos razones: primero porque la famosa Afrenta de Corpes que protagonizan los infantes de Carrión no está documentada históricamente y, segundo, porque, desde luego, nadie quiere haber visto nacer en su pueblo a unos personajes tan cobardes y salvajes, aunque no se trate más de que de un mito literario. 

De lo que sí hay constancia histórica es de la presencia en Carrión de los Condes de la primera condesa de Castañeda, Aldonza de Castilla, de la familia de los marqueses de Aguilar de Campoo, del mismo linaje que el poeta y caballero Íñigo López de Mendoza, primer Marqués de Santillana, que nació en la localidad palentina a finales del siglo XIV. 

No cabe duda de que este trajín aristócrata de la Carrión de los Condes medieval fue clave para configurar ese corpus legendario que anima la otra faceta de su historia. Una de estas leyendas es la de la fuente de la mora, protagonizada por un rey cristiano de la Reconquista que se citó con una mora en una fuente del pueblo: como Zulima, que así se llamaba la chica, se retrasaba, el rey maldijo la fuente. Cuando Zulima finalmente llegó, bebió de la fuente que había quedado maldita por la (maldita) impaciencia del rey… y murió.

Carrión de los Condes
Portada barroca de San Zoilo. Fuente: Wikipedia

Otra leyenda de Carrión de los Condes hace referencia a las cien doncellas que el rey Mauregato daba como tributo a Abderramán como agradecimiento por su ayuda para derrocar a Alfonso II: cuando cuatro doncellas del pueblo que habían sido entregadas a los musulmanes pidieron la intervención divina, se enviaron cuatro toros que las liberaron. Esta leyenda es narrada en una inscripción de la iglesia de Santa María del Camino. 

El Cid también protagoniza otra leyenda que derivó en tradición popular: Rodrigo Díaz habría llevado al pueblo naranjas de Valencia cuando vino a visitar a sus hijas, pero al no encontrarlas arrojó a sus yernos las naranjas: actualmente el 3 de febrero, día de San Blas, los más pequeñas ‘ruedan la naranja’ a la puerta de la iglesia de Santa Clara, para terminar después con una batalla campal a base de lanzamiento de cítricos. 

Por último, citar también el curioso pacto del chocolate que habría acontecido con la invasión francesa del XIX cuando las monjas de Santa Clara llegaron a un acuerdo con los soldados: meriendas de chocolate y picatostes a cambio de respetar el monasterio. 

Las joyas medievales de Carrión de los Condes 

Carrión de los Condes
La portada de la iglesia de Santiago, obra maestra del románico en Carrión de los Condes. Fuente: Wikipedia

La mejor forma de disfrutar de esta atmósfera legendaria que empapa la localidad palentina es haciendo un recorrido por el pueblo para contemplar sus hitos medievales, empezando por la iglesia de Santiago donde destaca su famosa portada, una de las cumbres del románico peninsular.  

Esculpida en el último tercio del siglo XII, se trata de un arco de medio punto con una arquivolta sobre columnas en la que aparecen esculpidos hasta 22 personajes rematado todo ello por un friso en altorrelieve dominado por un Pantocrator rodeado del Tetramorfos, las cuatro figuras que representan los Evangelistas.

Tras deleitarnos con la gran obra maestra que custodia Carrión de los Condes nos acercamos a la iglesia de Santa María del Camino, un poco más al sur: edificada en el siglo XII, es la más antigua conservada del pueblo destacando su preciosa galería porticada.  

Carrión de los Condes
La Calzada de Piedra, el otro ‘camino’ de Carrión de los Condes. Fuente: Wikipedia

Al oeste del pueblo, llegamos ya al mencionado monasterio de Santa Clara, del XIII, uno de los monasterios de clarisas más antiguos de España, mientras que el monasterio de San Zoilo, al otro lado del río Carrión, es un edificio que, según las crónicas, habría sido creado en el siglo X coincidiendo con la repoblación cristiana de la localidad: aquí es donde, según la tradición, los peregrinos recibían pan y vino ‘a discreción’ lo que disparó la popularidad de este lugar. 

Y es que hay que recordar que Carrión de los Condes marca el final de la etapa 15 del Camino Francés que parte de Boadilla del Camino, unos 25 kilómetros al este y pasa por Frómista, conectando con Terradillos de los Templarios en la siguiente etapa. 

Nosotros dejamos el Camino para unas fechas más propicias y nos contentamos con recorrer la Calzada de Piedra de Carrión de los Condes, un camino empedrado que popularmente se asocia a la mencionada calzada romana que unía Astorga con Burdeos: un precioso paseo a la sombra de los chopos desde donde nos despedimos de este entrañable pueblo de aroma legendario.

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