Candelario, más allá de títulos, es por definición uno de los pueblos más bonitos de España.

Situado a la falda de la sierra con su mismo nombre se localiza, perenne en el tiempo, este pequeño pueblo de la provincia de Salamanca donde el murmurar de sus aguas corriendo por sus característica “regaderas” se ha convertido en testigo silencioso del paso del tiempo.

Candelario
Candelario

Los habitantes de Candelario han logrado mantener intactas las costumbres que durante siglos han formado parte del carácter del pueblo. Así es fácil sentir el sabor tradicional paseando por sus estrechas callejuelas, observando las casas de arquitectura serrana con la piedra como elemento protagonista o degustando sus tradicionales tapas en sus muchos bares que el pueblo mantiene gracias a su tirón turístico.


De este pueblo serrano de apenas mil habitantes podemos destacar elementos prácticamente únicos como son sus calles empedradas con cantos rodados. Las llamativas “batipuertas” como elemento de acceso a las viviendas que el siglo pasado se mantenían como casas-fabrica.

Candelario en la falda de la sierra

Sus múltiples fuentes como parte de la importancia que representa el agua en un  pueblo donde sus calles cuentan con regaderas por las que discurre el agua proveniente de las lluvias y el deshielo de su sierra. O sus banderas arquitectónicas como son la iglesia y ermita de las que hablaremos más adelante. En definitiva un cúmulo de elementos que ya se pusieron en valor en el año 1975 cuando fue declarado el municipio Conjunto Histórico-Artístico.

Si te animas con una visita a Candelario, como decíamos antes, hay algunos monumentos que no puedes perderte. Uno de los más destacados es la Ermita del Cristo del Refugio, construida en el Siglo XVIII destaca en su interior su retablo, aunque sin duda la imagen exterior, con la ermita a los pies del municipio, es la que te hará enamorarte de esta postal tan fotografiada por los visitantes.


Sierra de Candelario

Ya en la parte alta destaca La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, el cual es el templo religioso más importante de Candelario. Su construcción comenzó a principios del Siglo XVI, y en el Siglo XVII tuvo que ser reconstruida. En el exterior llaman la atención la torre y la fachada principal aunque merece la pena acceder a su interior para conocer los retablos y el altar mayor.

Y por supuesto es obligatorio conocer de primera mano la vida del pueblo entre el Siglo XIX y el Siglo XX, y para ello debes visitar el Museo de la Casa Chacinera. Una visita 100% recomendada para descubrir mediante una representación teatralizada por actores locales el carácter más tradicional de Candelario y sus raíces como pueblo chacinero.

Museo casa chacinera. Foto: salamancaemocion.es

Pero si el casco urbano será una experiencia que no olvidarás fácilmente, por encima de todo ello Candelario cuenta con un elemento diferencial que hace a este pueblo único en el mundo: Su maravilloso entorno natural del que poder disfrutar practicando senderismo, escalada, mountain-bike o realizar descensos en la estación de esquí La Covatilla, a escasos kilómetros del municipio.

Gastronomía en Candelario: qué comer

Candelario es un lugar donde comer muy bien gracias a sus cuidados establecimientos hosteleros donde podremos saborear platos típicos como el cocido de matanza, buenas carnes o sus destacados platos micológicos. Y por supuesto, no podemos olvidar los embutidos (chorizo, lomo, salchichón, jamón de bellota y lomo), procedentes de la tradicional matanza del cerdo y que consiguen el punto óptimo de curación gracias al clima de esta zona de Salamanca.

Además este pueblo tiene una peculiaridad culinaria que sorprenderá a sus visitantes, ya que en los bares por tu consumición te obsequian con un “pincho” o “tapa”, de forma totalmente gratuita, que podrás elegir de entre los que te muestra en su barra cada establecimiento. Una tradición arraigada en muy pocos municipios de España que eleva a la excelencia a la hostelería de este municipio.

Ermita de Candelario

Si eres un gran amante del turismo rural, Candelario es uno de los pueblos obligatorios para visitar. Una localidad llena de tradición y de encanto, situada en un enclave natural único. ¡Conseguirá enamorarte desde el primer momento!

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