En el corazón del Baix Empordà, entre Palamós y Playa de Aro, se ubica el municipio de Calonge que abarca cinco entidades diferentes: Sant Daniel, Treumal, Cabanyes, Sant Antoni y la propia Calonge. Con un crecimiento de población sostenido desde hace años, no cabe duda de que esta localidad gerundense a un paso de Peratallada o Calella de Palafrugell está de moda. Acompáñanos en un nuevo viaje a la Costa Brava para descubrir la historia y el presente de Calonge. 

Un paseo por la historia de Calonge 

Calonge
Castell de Calonge. Fuente: Wikipedia

Iniciamos nuestra ruta en El Collet, junto a la playa de Sant Antoni, donde conoceremos los vestigios de la villa romana del Collet. Se trata de una zona declarada como Espacio de Protección Arqueológica en el que se estudia la presencia de un asentamiento romano desde el siglo II a.C. También en El Collet se ubica la ermita de Santa María del Mar que perteneció a un monasterio de monjas benedictinas desde el siglo XII. Está prevista la restauración de este espacio para ser usado como un centro de interpretación de las ruinas romanas del Collet. 

A 20 minutos al norte de la ermita de Santa María visitamos otro hito histórico de Calonge: el dolmen y el menhir de Puigsesforques que nos informa de asentamientos humanos en la zona desde hace más de 5000 años. El menhir es el más voluminoso del entorno de les Gavarres y debió servir como hito territorial para los primeros pobladores de la zona. 

Tras cruzar el barrio de Sant Daniel y visitar los restos de su ermita del siglo XVI, observamos desde lo alto del monte cercano el perfil de Sant Antoni, el núcleo de Calonge y las primeras estribaciones de les Gavarres, aquellas que Josep Pla definió como ‘elefantíacas’.  


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Dolmen y menhir de Puigsesforques. Fuente: Wikipedia

En dirección al núcleo histórico de Calonge cruzamos el llano donde abundan las plantaciones de viñedos, trigo y olivos. Ya en Calonge nos dirigimos hacia el castillo, el hito en torno al cual fue creciendo el asentamiento medieval.  

Se trata de una de las fortalezas más grandes del Bajo Ampurdán, siendo fundada por los condes de Gerona en torno al siglo VIII, siendo la primera referencia a la primitiva Colónico de finales del IX. Sería, no obstante, a partir del siglo XII cuando Calonge vive su primera época de esplendor bajo el poder y jurisdicción de los barones de Cruïlles que dominaron el castillo hasta el siglo XV. Muy cerca se encuentra la iglesia parroquial de Sant Martí, construida en el siglo XVIII, aunque levantado sobre una original románica.  

De regreso a la costa para finalizar nuestro itinerario histórico e ir preparando el bañador, nos acercamos a la torre Roura de estilo modernista ubicada en un monte que domina todo el llano que se encuentra entre Calonge y Sant Antoni. Fechada a finales del XIX fue construida por un próspero empresario del sector del corcho, industria que llevó al municipio a vivir una nueva edad de oro

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Una de las bonitas masías que se encuentran en el entorno rural de Calonge. Fuente: Wikipedia

Llegamos ya a la costa para visitar la torre Valentina, otro de los iconos de la zona por ubicarse junto a la popular playa homónima. En origen, su función fue defensiva alertando de la presencia de piratas que, desde el siglo XV, asolaron buena parte de la costa del levante peninsular provocado estragos durante décadas.

A través de hogueras y señales de humo, los vigías de la torre avisaban a la población del interior de la presencia de embarcaciones sospechosas. Actualmente, los invasores ya no son piratas, sino viajeros que llegan a la zona para disfrutar del fascinante litoral de la Costa Brava. 

Una ruta por las calas y playas de Calonge 

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Justamente desde la torre Valentina iniciamos este segundo itinerario por el municipio de Calonge para descubrir su otra faceta, la turística asociada a la presencia de diversas playas y calas que hacen las delicias de miles de viajeros que llegan a este enclave costero atraídos por una promesa de sol, buen ambiente y deliciosa gastronomía mediterránea.  

En el extremo sur de la playa Torre Valentina se encuentra la playa del Racó de les Dones, un espacio en forma de arco que cierra la bahía de Sant Antoni. Encima de esta playa se ubican antiguos búnkeres de la Guerra Civil, camuflados entre la vegetación.  

A partir de aquí comienza ese camino de ronda que conecta Sant Antoni de Calonge con Platja d’Aro, un itinerario cuyos caminos tuvieron también en origen una función dentro del entramado defensivo de la costa: son pasos que iban siendo dibujados por los vecinos que hacían rondas por los acantilados para avisar de la presencia de corsarios y piratas.

La siguiente playa bajo el acantilado de Treumal es el Racó dels Homes. La denominación de estas dos calas deriva de la diferenciación de sexos para el baño decretada por el Ayuntamiento de la localidad: una cala para mujeres y otras para hombres. Pero hay más: la siguiente cala era la indicada para el clero, razón por la cual se denominó cala del Capellans. En esta zona se encuentra un mirador desde el que tenemos fantásticas vistas de todo el entorno, desde la bahía de Palamós hasta Playa de Aro.  

La siguiente cala es la Roca dels Musclos, denominada así por la gran cantidad de moluscos que viven pegados al islote rocoso que se encuentra a unos metros mar adentro. Tras pasar cala Gran llegamos a la cala del Embarcador dominada por la torre de los Perpinyà o torre Colomina, una construcción moderna que imita las viejas torres vigía. 

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Cap Roig en Calonge. Fuente: Unsplash

Más adelante nos damos un chapuzón en la cala de Roques Planes que se sitúa en el cabo homónimo, un lugar en el que las rocas han sido moldeadas por la erosión generando formas caprichosas como la roca foradada o la espalda de ballena. 

Dejamos atrás la cala de la Roca del Paller y la cala del Forn para visitar el castell Madeleine, llamado así en honor de la residencia que la actriz Madeleine Carroll, —que apareció, por ejemplo, en 39 escalones de Hitchcock—, situó encima de los acantilados de Treumal. 

Ya superado el acantilado vuelve aparecer ante nosotros un gran arenal que lleva por nombre la Can Cristus de 180 metros de longitud, uno de los más frecuentados de la zona. Pasamos Ses Torres que conecta con Can Cristus llegando al Cabo Roig donde se resguarda la cala homónima en la que abundan los restos de posidonia oceánica. 

Y finalizamos esta ronda marítima a lo largo del litoral sur de Calonge en la cala Belladona que pertenece tanto a los municipios de Platja d’Aro como del propio Calonge: su nombre deriva del islote que delimita la playa al sur y que recuerda el perfil de una mujer, un bonita postal para terminar este itinerario de sol, mar e historia por el municipio de Calonge.

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