Un paisaje de otro planeta a una hora al sur de Pamplona, un paraje semidesértico que suma más de 40.000 hectáreas, un lugar en el que resuenan las bombas del Ejército del Aire, pero también las historias de míticos bandoleros que utilizaron sus cabezos y barrancos para ocultarse. Así son las Bardenas Reales, el desierto de Navarra, uno de los paisajes más asombrosos de la península ibérica. 

La realidad alternativa de las Bardenas Reales 

Bardenas Reales
Bardenas Reales. Fuente: Unsplash

Veranos muy cálidos e inviernos muy fríos, una larga estación seca con precipitaciones mínimas y el cierzo como obstinado murmullo que sopla entre la escasa vegetación que se atreve a asomar en el terreno. Las condiciones meteorológicas de las Bardenas Reales explican este insólito paraje que nos encontramos al sur de Navarra, una realidad alternativa en el norte de España, donde la humedad y los bosques tapizan buena parte del territorio. 

A solo 20 minutos al norte de Tudela, atravesando los verdes campos de cultivo que flanquean el río Ebro, alcanzamos Arguedas, la población que es el tradicional punto de entrada a las Bardenas. A unos diez minutos de este pueblo llegamos al Centro de Información de Bardenas Reales, en la Finca de los Aguilares, el mejor punto para iniciar nuestra visita al parque natural.  


Es aquí donde empezaremos a comprender la singular historia de este paraje que fue declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco reconociendo la gran riqueza biológica de un desierto en el que la vida consigue abrirse paso con tesón. Cuentan que aquí hubo en su día cocodrilos y tortugas, aunque ahora sus principales habitantes son las águilas, los búhos y los gatos monteses.  

Bardenas Reales
Buena parte de las Bardenas Reales se pueden recorrer en coche. Fuente: Unsplash

También cuentan que, en su día, encontraron refugio en las Bardenas muchos bandoleros y forajidos que se protegían entre su agreste orografía de las patrullas que rechazaban adentrarse en este territorio demasiado inhóspito para una persecución.  

Uno de ellos fue el famoso Sanchicorrota que dio nombre a un cabezo en el paraje de El Rallón, en la Bardena Blanca. Cuenta la leyenda que el bandido construyó en esta zona una red de laberintos inexpugnables en el que guardaba sus botines junto a un grupo de fieles secuaces. El bandolerismo decayó en el siglo XIX, pero la leyenda de este asombroso paraje siguió creciendo… hasta la llegada del cine

Al igual que sucede con el desierto de Tabernas en Almería, la industria cinematográfica puso pronto sus ojos en este paraje para rodar escenas de ambientes desérticos sin tener que acudir a otros territorios en el que los rodajes, al menos a priori, podrían resultar más caros y complejos.

Y decimos a priori porque las Bardenas Reales lograron acabar con el proyecto de Don Quijote de Terry Gilliam debido a múltiples vicisitudes, entre ellas unas históricas inundaciones que convirtieron el desierto en un lodazal. Más suerte tuvieron Ridley Scott con El Consejero o los productores de la famosa Juego de Tronos

Tres sectores para conocer las Bardenas Reales 

Bardenas Reales
No todo es desierto en las Bardenas Reales. Fuente: Wikipedia

Con una longitud de 45 kilómetros y una anchura de 24, su superficie supera las 40.000 hectáreas. La mayor parte de ellas se sitúan en el sur de Navarra, aunque también agrupa tres municipios de la provincia de Zaragoza. Estos son los tres sectores en los que se dividen las Bardenas Reales. 

El Plano 

Es el paraje situado más al norte distinguiéndose una meseta que se eleva más de 100 metros sobre los territorios colindantes. A esta zona se puede acceder en coche desde Carcastillo o Figarol siguiendo la carretera NA-128 hasta atravesar El Paso y tomar una pista que nos adentra en el Plano por su flanco oriental.

Desde aquí podemos tomar diversos senderos o preparar la bici para una ruta que recorre toda la zona. Pero si continuamos más al sur llegamos a la Bardena Blanca, a la que también se puede acceder desde Caparroso, al oeste, pasando junto al embalse del Ferial.

Bardena Blanca 

Las Bardenas Reales

Es la zona más famosa del territorio, la que visitan la mayoría de viajeros porque acumula los cabezos más espectaculares: esas insólitas formaciones rocosas que han dado fama internacional a este paraje, como el Castildetierra.  

La Bardena Blanca se divide en dos subsectores, la Blanca Alta conlindante a El Plano y la Blanca Baja. Esta última es rodeada por una pista apta para vehículos a motor que se inicia en la Finca de los Aguilares y conecta con el Cabezo Castildetierra: una ruta de unos 30 kilómetros que es la elegida por la mayoría de visitantes para conocer las zonas más populares de las Bardenas. 

Bardena Negra 

Si seguimos hacia al sur, el paisaje empieza a cambiar, dejando atrás el blanco desierto de la zona más inhóspita del parque para empezar a ver bosques de pino y matorral. Atravesando la Reserva Natural Rincón del Bú y después Caídas de la Negra, donde se concentran buena parte de los animales que habitan las Bardenas, llegamos al extremo sur, ya cerca de Buñuel, desde donde también se accede al parque tomando la NA-5211.  

Otra opción interesante es entrar desde Valareña, en Zaragoza, tomando la A-125, que conecta con varios circuitos BTT que recorren buena parte de la confluencia de la Bardena Negra y la Bardena Blanca.  

¿Cómo visitar las Bardenas Reales? 

Bardenas Reales
Bardenas Reales en bici. Fuente: Unsplash

Como hemos visto, la mejor manera de conocer por vez primera las Bardenas Reales es en coche porque nos permitirá abarcar más territorio. La pista perimetral de 30 kilómetros y dos horas de duración nos permite acercarnos a los puntos más célebres del parque.  

Pero las Bardenas Reales es mucho más que un paseo en coche y unas fotos para redes. Los aficionados a la bicicleta de montaña están de suerte porque este paraje suma hasta 10 itinerarios que recorren casi todo el territorio: ideal hacernos una idea más completa de los diversos paisajes que conviven en esta tierra. 

De cualquier manera, nosotros siempre disfrutaremos de estos parajes a pie, aunque no podamos recorrerlo todo. Las Bardenas cuentan con diversos senderos, incluyendo dos paseos cortos: uno que parte de Castildetierra en la Bardena Blanca, y otro desde la Peña del Fraile en la Negra. Recuerda, en cualquier caso, respetar la normativa y no ir mucho más allá de donde no debes: diversos carteles nos advierten que algunos espacios son zona militar donde se prohíbe el paso…

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