La Agencia Europa de Seguridad Aérea (EASA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) han publicado un documento conjunto donde definen las medidas de seguridad para viajar en avión.

Estas directrices extreman la seguridad sanitaria en todas las etapas del vuelo, estableciendo diferentes pautas dependiendo del entorno en el que se encuentre el pasajero. No obstante, en todo momento se incluye la distancia social, la obligatoriedad de usar mascarilla y una higiene de manos frecuente. En este sentido, no obliga a dejar asientos vacíos si se usan mascarillas tal y como defendía el CEO de Ryanair. Así mismo, EASA recuerda que el aire filtrado en los aviones es seguro y limpio.

Viajar en avión
Fuente: Unsplash

El informe completo conjunto de la EASA y el ECDC ofrece algunos puntos conflictivos, sobre todo en relación a la posibilidad de rechazar viajeros con síntomas de COVID-19 o la presencia y manejo de los «pasajeros rebeldes».


En concreto, el informe afirma que «los operadores de aviones deben informar a sus pasajeros que los pasajeros sintomáticos identificados en el aeropuerto por las autoridades de salud pública pueden ser rechazados para continuar su viaje». El objetivo, dice textualmente el informe, es «reducir las posibilidades de que cualquier pasajero con síntomas compatibles con COVID-19 LLEGUE (sic) al aeropuerto«.

Por otro lado, el protocolo de seguridad de la EASA no respalda por el momento los pasaportes de inmunidad: «permitir viajar / volar con “pasaportes de inmunidad” no está respaldado por el conocimiento científico actual que existe sobre la respuesta inmunológica al COVID-19″, aunque advierte que están «monitorizando» los avances en este campo de cara al futuro.

Fuente: Europa Press

Así mismo, otras medidas de la Agencia Europea de Seguridad recomiendan a las personas acompañantes «no tener acceso al aeropuerto», así como tomar las medidas adecuadas para evitar colas y aglomeraciones en los principales puntos de control y embarque. Está por ver cómo se las arreglan en los aeropuertos para cumplir con esta recomendación.

Así mismo, la EASA también alerta sobre un aumento en los casos de «pasajeros rebeldes o conflictivos, ya sea antes de la salida o en vuelo. Esto puede deberse a que los pasajeros no desean sentarse uno al lado del otro o se acusan mutuamente de no seguir las reglas. Existe un gran potencial de conflicto si no se maneja adecuadamente. En el peor de los casos, el pánico podría convertirse en una amenaza bastante grave para la seguridad del vuelo, por ejemplo, si hay desplazamientos significativos dentro de la cabina».

Así las cosas, y tras el cambio radical que supuso para el sector de la aviación comercial la era post 11-S, el impacto del coronavirus supondrá otra vuelta de tuerca más en el ya complejo, y a menudo exasperante, ritual de viajar en avión.

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